Para muchos de nosotros los tebeos son cultura. Otra cultura que está dentro de la cultura. Un medio de expresión y comunicación que va en paralelo a otros medios. Arte, se nos antoja. La crónica viva de nuestro tiempo desde hace más de un siglo: en los tebeos están nuestros sueños y también nuestros defectos, nuestras aspiraciones y nuestras carencias, nuestro ahora y nuestro entonces. Los tebeos son memoria sentimental. Los que leemos tebeos, los que escribimos tebeos y de tebeos, los que coleccionamos tebeos y amamos los tebeos no solo recordamos el contenido de esos tebeos, sus aventuras, sus gags, sus autores, sus censuras: también somos capaces de recordar, con precisión de archivero loco, el momento en que compramos tal o cual ejemplar de tal o cual colección, qué hacíamos en ese momento, qué pensábamos, qué impresión nos causó. Ustedes sabrán dónde estaban cuando asesinaron a Kennedy o cayeron las Torres Gemelas. Nosotros también recordamos dónde estábamos y qué hacíamos cuando murió Gwen Stacy o salió el primer número de Watchmen.

Rafael Marín, en la presentación del «Gran catálogo de la historieta».

Categorías: Cómic

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