En este caso, a mi parecer, la solución pasa por intentar que nuestro cine sea menos español, aunque suene fuerte decirlo. Abrir los contenidos a mercados internacionales. Hay que abandonar la mochila de nuestro complejo intelectual, porque no deja de ser una excusa. Hablar de industria, de producto y de mercado. El cine es todo eso, y no tenemos que pedir perdón por ello. Las pequeñas joyas son maravillosas, pero son pocas. El mercado no puede abastecerse exclusivamente de Beluga. Esto es un trabajo, no una tienda delicatessen. Si pensamos en pequeño, si queremos artesanía en lugar de industria, estamos perdiendo un terreno que ocuparán los que piensan en grande.

Alex de la Iglesia, en El País, vía Menéame. Muy de acuerdo, sí señor. Curiosamente, algunas de las películas que cita son de las pocas películas españolas que he visto en los últimos años estando aquí. Esto me ha llevado a preguntarme: ¿por qué no hay más películas españolas de ese tipo?

También me llama la atención que algunos de los comentarios que he leído en otros sitios se centren en que el director no menciona las descargas como parte del problema del cine. A lo mejor no lo hace porque ha tratado de plantear la discusión en términos serios.

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