– Ayer… Ayer, no escribí.

– ¡Te queremos, Iván!

Tyler me da una colleja, me agarra del brazo y me saca de allí. Me arranca la promesa de no volver a pisar un sitio de esos bajo la amenaza de instalar Windows Vista en mi computador y obligarme a escribir en Office 2007.

Pues sí, no escribí. Rompí el compromiso que adquirí conmigo mismo de hacerlo todos los días. ¿La razón? Se aproximan las pruebas de módulo, he estado preparando la actualización de la web de Ciberia y estoy preparando el nuevo camino para el segundo volumen en forma de blog. Eso sin contar con la dramatización que estoy realizando en el taller de periodismo y la infinidad de detalles que esto y todo lo anterior acarrean.

El punto de todo esto es: ¿cuanto más abarcas, menos aprietas? Quizá, pero insisto. Y sobre todo con este blog, al cual llegan lectores más por accidente que por otra cosa. Ya dije en otros post que la razón de la existencia de esta página es tratar de vigorizar mi disciplina a la hora de escribir y, con ello, mejorar la calidad de mi escritura. Bueno, con esas palabras no lo dije, pero creo que lo que acabo de decir expresa mejor mis intenciones.

No puedo dejar de recomendar a todos aquellos que caigan por aquí que, si les gusta escribir y aspiran a algo dentro del mundillo literario, se olviden de cualquier cursillo y comiencen por tener un blog. Un blog y un compromiso consigo mismos: escribir cada cierto tiempo, pero siempre de manera impostergable. Si hay que postergarlo, que sea por causas de fuerza mayor (un asteroide chocando contra la Tierra es un buen ejemplo), pero nunca aduciendo ante uno mismo falta de ideas. Las ideas, si faltan, se buscan. La finalidad de un curso o taller literario es, entre otras cosas, pulir el estilo y, sobre todo, tratar de forjar una autodisciplina. El “pero” de esto reside en todas las ventajas que tiene un blog. Entre ellas, la interactividad y una verdadera posibilidad de que lo que escribas sea leído por un cierto número de personas, número que cuando es ínfimo siempre tiende hacia arriba. En este artículo de Orsai, Hernán Casciari dice lo que hay que decir mucho mejor de lo que yo podría intentar ahora decirlo (vamos, digo yo).

Por eso, aprovechando que no dije nada ayer, que incumplí mi compromiso personal, recomiendo vivamente a todo aquel que quiera escribir que tan sólo escriba y lo que salga lo ponga en un blog. Como añadido a esta recomendación, citaré una idea que me vino el otro día a la cabeza: si te aterra de alguna manera la posibilidad de verte obligado por ti mismo a tener que mantener un blog (bajo la perspectiva de ver como un reflejo insoportable de tu fracaso que tu cadaver virtual quede flotando en las aguas más cenagosas de Blogger hasta que, años después, se hunda), inicia una serie limitada. Dentro de este contexto, sería algo así como un blog limitado.

Para ello, toma varias decisiones. Primero, decide de qué vas a hablar (algo concreto, no divagaciones como éstas a menos que te vayas a comprometer de manera indefinida). Después, cuantos artículos vas a escribir al respecto y con qué periodicidad vas a hacerlo (mi sugerencia es que escribas por lo menos un artículo diario durante, mínimo, dos semanas).

Con estas decisiones en tu cabeza, abre tu blog en cualquier parte donde sea sencillo (tira de Google). Elige un nombre original (ya se han visto mis dificultades para ello en los primeros artículos de este blog); mi sugerencia al respecto es que emplees una frase como nombre pues así será más sencillo que no esté ya ocupado. Añade unos cuantos vínculos a algunos de tus sitios favoritos en la columna de al lado (esto siempre ayuda a la gente que te gusta, y en Internet “amor con amor se paga”). En el primer post, indica tus intenciones: este un blog que tendrá tantos posts y que durará hasta tal fecha, etc. En el segundo, empieza con el tema en cuestión.

Continúa escribiendo durante el periodo de tiempo que te fijaste (esto incluye publicación). Una vez terminado el número de artículos, finaliza el blog con una despedida. Esto es importante: indica que tu blog se ha acabado, que has cumplido lo que te habías propuesto y que hasta aquí hemos llegado. Siempre es grato hallarse con una buena despedida cuando, tiempo después de que fue iniciado, llegas a un blog que no ha sido actualizado en mucho tiempo. Por lo menos, no te unirás al batallón de los desanimados y tu blog no será un cadáver sino un documento vivo al que podrán seguir añadiendo comentarios todo aquel que quiera, pero sabiendo siempre que, ahí por lo menos, no habrá más artículos.

¿Que te gustó la experiencia? ¿Que quieres repetirla pero aún no te atreves con algo indefinido? Pues nada, crea otro blog limitado. Nuevo tema, nuevas entregas, nuevos plazos y nuevo nombre. Y entonces, antes que nada, ve a tu blog anterior y añade un nuevo post, pero esta vez será una post-data (o post-scriptum): empiezas con un nuevo blog en taldireccion.tuproovedor.com.

Si de nuevo te gustó, pues continúa desde el párrafo anterior hasta que te animes a escribir por fin un blog indefinido. Pero nunca dejes de visitar tus viejos blogs, ni de controlar la cantidad de gente que entra. Quien sabe, lo mismo terminas generando algo muy interesante.

Al final, como siempre, me ha llevado muchas palabras decir lo que tenía en mente, pero ojalá sea de utilidad para quien se anime a probarlo. Por favor, si alguien lo intenta, que me mantenga al tanto de los resultados.

P.S.: Al releer esto, creo que hace falta añadir una sugerencia. Blogger es muy sencillo y quizá resulta más fácil para los principiantes. WordPress es más complejo, tiene una curva de aprendizaje mayor, pero es más versátil. Además, este último tiene un servicio que no tiene el primero: los comentarios a tus posts te llegan al correo con el que te hayas registrado. Esto puede ser muy útil para seguir el rastro de otros blogs limitados que dejes por el camino.

Por cierto, WordPress tiene incorporado un sistema que te muestra cuantas visitas has recibido. Esto no lo tiene Blogger, en el que tienes que recurrir a sistemas como Technorati o Statcounter (ambos gratuitos). Tampoco es que el sistema de WordPress sea tan completo como los dos anteriores (que te dicen hasta de qué país vienen los visitantes), pero te sirve para hacerte una idea y además puedes añadir a esos dos si quieres. Para elegir, sopesa sencillez (Blogger) contra versatilidad (WordPress).

Categorías: Escribir

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