Tener un blog para mirarse el ombligo en público

Acabo de descubrir para qué tengo un blog. ¿Exhibicionismo? Tal vez, que de eso siempre hay. ¿Promoción? Pues claro que también, que si no, no añadiría las cosas que hago y pondría publicidad de las mismas casi en cada entrada. Pero aparte de eso, y seguro que otras cosas más, creo que la finalidad principal es la de mirarme el ombligo en público. O mejor dicho, mostrar mi ombligo para luego mirarlo.

Prácticamente desde hace siete años que empecé a escribir en este espacio (con rachas de regularidad muy reducidas), no he tenido claro por qué lo hacía. Sí, sí, las razones que he dicho antes son parcialmente válidas. Pero no totalmente. Si así fuera, supongo que hubiese puesto más esfuerzo en eso de la regularidad. Sentía que había una razón más profunda, pero profunda en el sentido estar escondida por debajo de las demás, no en el de “compleja vida interior”. Y siete años después, me he dado cuenta de que es la que he dicho en el párrafo anterior.

Por primera vez he sido plenamente consciente de lo mucho que disfruto volviendo a leer textos míos, algo que está bastante más cercano a la masturbación de lo que me gustaría. Antes, ya lo había intuido, por lo que no se trata de una novedad. Lo que sí es nuevo es concretar que me gusta leerlos para encontrar en ellos a aquel que era cuando los escribí, y así compararme con el que lo lee en ese momento. Es increíble las cosas que descubres sobre ti mismo entre tus letras. Sobre todo, es como reencontrarte con un viejo amigo.

Yo sé que se me puede argumentar que para esto no es necesario crear un blog, o por lo menos hacerlo público. Siempre puedes recurrir a escribir un diario. Y es cierto. Pero si bien en un diario personal (en el sentido de que nadie lo lee excepto tú) puedes ser mucho, pero que mucho más sincero y abierto de lo que eres en un blog, el mismo acto de exhibición pública de tus opiniones saca a flote otro “tú” diferente, otro “tú” condicionado por el hecho de que otro va a leer lo que escribes. Uno se define por lo que hace, pero también por lo que no. Y esa forma de escribir ante un público, grande o pequeño, conocido o desconocido, forma parte de ti y es otro “tú” al que de otra manera a lo mejor no podrías encontrar.

Claro que hay otros motivos, muchos de hecho. Pero solamente por esta razón, me parece recomendable que aquel que disfrute tanto escribiendo como leyendo, se anime a tener su propio blog: para poder echar un vistazo de vez en cuando a la forma que tenía su ombligo hace unos años, unos meses o unos días.

IMAGEN: Viktor Hanacek

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Categorías: Blogging

11 commentarios

CSuasnavas · abril 18, 2014 a las 3:53 pm

Me identifico al 100% con tu post. Gracias por escribirlo, Iván.

    Iván Lasso · abril 25, 2014 a las 4:05 pm

    Gracias a ti por leerlo, Carlos 🙂

Juanan G.C. · abril 19, 2014 a las 11:58 am

No podria estar mas de acuerdo contigo. Me encanta exhibirme en mi blog y luego releerme, y eso que llevo poco tiempo blogueando. Tengo claro que, respecto a esto que dices, soy completamente onanista. Un abrazo.

    Iván Lasso · abril 25, 2014 a las 4:06 pm

    Me alegro de que hayas descubierto el placer de bloguear 😉 Si es que tenías que haberlo hecho antes… Pero más vale tarde que nunca.

Carlos Lucero · julio 16, 2014 a las 10:52 am

Completamente cierto profe Iván, el releerse resulta ser una faceta bastante personal de reflexión, y placentera vale decirlo. Imagínese ya seis años con mi blog y corriendo. Es muy agradable leer sus materiales, gracias por sus pertinentes consejos.

    Iván Lasso · octubre 29, 2014 a las 9:46 am

    Seis años… Como pasa el tiempo, ¿eh? Lo que pasa es que a veces nos dejamos (algo a lo que soy yo muy propenso), pero es bueno tener siempre una casa virtual a la que volver 😉 Y como siempre, gracias por seguir ahí.

bypils · octubre 29, 2014 a las 3:02 am

Hace un tiempo, participe en una experiencia en la que un grupo de bloggers, debían explicar » el sentido de su blog».Me fuí a una tienda de Sentidos de Blog y adquirí : vanidad literaria, terapia y comunidad…Iban en unos frascos preciosos.
La Vanidad Literaria es tu » ombligo» …Creo que es rasgo común en los que escriben… 😉
Saludos!
NB: me inscribí en NaNoWriMo 12 y voy a volver a intentarlo en este 14.Lo descubrí, leyéndote…

    Iván Lasso · octubre 29, 2014 a las 9:44 am

    ¿Vanidad? Uhmm… No sé, no me encaja… Pero no lo descarto 😉

    Me alegro de haberte ayudado a descubrir el NaNoWriMo 😀 Ánimo con él este año.

      bypils · octubre 29, 2014 a las 11:15 am

      Vanidad : «He cogido el tarrito que me venía más a mano y he leído la etiqueta: Aspiraciones literarias. Bueno, este podría ser un sentido de mi blog pero…me llama la atención otro tarro: Vanidad literaria. Quiero saber más de la vanidad, así que abro el pote. Más que aspiraciones tengo una afición literaria: me gusta escribir, me gusta contar historias…pero lo que más me gusta es que esas historias sean leídas. En otros tiempos (los de máquina de escribir y fotocopias) era más difícil divulgar las palabras pero con un blog…Con un blog se muestran al mundo y se expanden. Florecen. Me gusta que me lean, soy vanidosa. Cojo el tarro y lo meto en la cestita.»
      ; – )

Presentando “Apuntes” · noviembre 24, 2014 a las 5:51 pm

[…] que nadie vea como esas ideas se pasean, pero no importa: el mero hecho de sacarlas, como dije en otro momento, ya marca una diferencia: les afecta, les ayuda a tomar forma, […]

La principal razón para escribir y publicar en tu blog (o donde sea) - Iván Lasso · marzo 17, 2016 a las 5:45 pm

[…] esto lo unimos a lo que ya publiqué hace un tiempo acerca de mirarse el ombligo en público, por mi parte ya tengo las principales razones por las que tener un blog y por las que debería […]

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