Mis frases de Bukowski

Mis frases de Bukowski


Mis frases de Bukowski

Hace unos días se cumplieron 20 años de la muerte de Charles Bukowski. Este tipo de aniversarios siempre son buena excusa para hacer artículos acerca del homenajeado. De entre todos los que he llegado a ver, que tampoco es que hayan sido muchos, me llamó la atención el titulado “Así lo dijo Bukowski”, que recoge una gran cantidad de frases extraídas de su obra.

Ha sido precisamente este artículo el que me ha animado a hacer mi propia recopilación de frases, mucho más limitada pero no por ello menos —espero— interesante. Como ya dije en otra entrada, soy de los que gustan de subrayar los libros y de copiar las frases que más les impactan para conservarlas. Aunque recuerdo haber leído varios libros de Bukowski (cosas como “La senda del perdedor” o algunos de sus libros de cuentos), lo cierto es que hasta el día de hoy tan sólo he conservado un puñado de frases de él y de ninguna recuerdo su origen. Con todo, y a manera de homenaje a este autor aquí están las que guardo hasta el día de hoy. Algunas ya han aparecido antes por este blog, y algunas son suyas directamente y otras fueron puestas en boca de sus personajes, aunque ahora sea incapaz de distinguirlas.

Lo terrible no es la muerte, sino las vidas que la gente vive o no vive hasta su muerte.

El dolor no crea la escritura; la crea un escritor.

Lo mejor es estar solo pero no del todo.

Nunca tengo un maldito libro que leer. Cuando has leído una cierta cantidad de literatura decente, simplemente no hay más. Tenemos que escribirla nosotros mismos.

Solo sé que hay demasiada gente con miedo.

El dinero es como el sexo, parece mucho más importante cuando no se tiene.

Cada mujer jode de un modo distinto, y eso es lo que mantiene al hombre en movimiento. Eso es lo que mantiene a un hombre atrapado.

Me gustaban los combates. De alguna forma me recordaban a la escritur. Se necesitaban las mismas cosas: talento, cojones y estar en forma. Sólo que la forma era mental, espiritual. Nunca se era un escritor. Uno tenía que convertirse en escritor cada vez que se sentaba a la máquina. A veces lo que era difícil era encontrar aquella silla y sentarse en ella. A veces uno no podía hacerlo. Igual que al resto de los mortales, a uno se le atravesaba cosas delante: pequeños problemas, grandes problemas, continuos golpes y vapuleos. Uno tenía que estar en forma para soportar aquello que intentaba matarlo. Ese era el mensaje que yo sacaba al observar los combates, o al observar correr a los caballos, o al ver la forma en que los jockeys intentaban superar todo el tiempo la mala suerte, caídas del caballo en los hipódromos y pequeños horrores personales fuera del hipódromo. Yo escribía sobre la vida, ja ja. Pero lo que realmente me asombraba era el enorme valor de algunas de las personas que vivían esa vida. Eso me ayudaba a seguir adelante.

Lo que es malo y lo que nos han enseñado que es malo pueden ser cosas muy distintas. La sociedad nos enseña que ciertas cosas son malas para mantenernos sometidos.

Los jóvenes ricos husmean el hedor de los pobres y aprenden a encontrarlo divertido.

Creo que la gente sólo piensa en las injusticias cuando les sucede a ellos.

Práctica, eso era todo lo que hacía falta. Todo lo que necesitaba una persona era una oportunidad. Siempre había alguien controlando quién podía tener una oportunidad y quién no.

No se puede esperar un 100% todos los días. Si consigues un 51, has ganado.

Hay que tener horas imperfectas para obtener horas perfectas. Tienes que matar diez horas para hacer que otras dos horas vivan. De lo que tienes que tener cuidado es de no matar TODAS las horas, TODOS los años.

He pasado del poder de la juventud al poder de la edad.

IMAGEN: GFreihalter

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