El mes pasado desplegué una actividad inusual por estos lares: de estar publicando un post diario de lunes a viernes, pasé a publicar dos cada día, de lunes a domingo (con algunas excepciones).

La razón de este arrebato es tan tonta como suelen serlo en apariencia aquellas que tienen otras cosas escondidas detrás. A finales de noviembre, descubrí que me faltaban pocos posts para alcanzar las 1000 entradas publicadas. Así que me pareció buena idea apretar un poco el acelerador, escribir algunas cosas más y —sobre todo— rebuscar otras en mis baúles virtuales para cerrar el año con ese número redondo.

Fue un desafío divertido, aunque agobiante en algunos momentos. Y lo conseguí. Por eso este post lleva el nombre del número que le corresponde: 1001.

Por el camino, como suele ocurrir con este tipo de desafíos, sin importar lo tontos o modestos que sean, aprendí algunas cosas. Y, de una forma misteriosa, terminé encontrando el camino que quiero seguir con este sitio.

Por azar, llegó hasta mí esta frase del pintor y escultor Pierre Soulages: “Lo que hago es lo que me enseña lo que estoy buscando”. El artista sigue siendo un desconocido para mí (un poco menos gracias a Wikipedia), pero sus palabras resonaron en mi interior pues reflejaban exactamente lo que yo sentía en esos momentos respecto a este espacio. Y es que lo que estaba haciendo terminó por enseñarme lo que estaba buscando.

De ahí que nada va a cambiar respecto al camino que inicié el año pasado. Seguiré publicando frases, microcuentos y cuentos; continuaré exponiendo trabajos en desarrollo que espero que algún día se terminen concretando en obras cerradas y rescataré cosas del pasado que no han visto la luz del día o que la vieron hace mucho tiempo en lugares remotos (físicos y virtuales).

Por supuesto, habrá cosas nuevas. Algunos artículos de opinión y reflexión sobre los temas que me interesan, aunque imagino que serán los menos. Tal vez alguna tira, tal vez algo de audio (¿quizá un podcast?). Pero por ahora, eso son meros esbozos a los que no termino de dar una forma definitiva.

Pues esto es la entrada 1001: levantarme de la piedra en la que me había sentado al borde del camino. Ahora, a continuar adelante. Espero que me acompañes. Y si no, que tengas suerte en tu propio viaje.

Categorías: Varios

0 commentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *