La última discusión sobre el futuro de los blogs y algunas reflexiones sobre el tema

La última discusión sobre el futuro de los blogs y algunas reflexiones sobre el tema 6


La semana pasada se estuvo hablando en varios sitios acerca de la situación y el futuro de los blogs. La discusión fue interesante y recopilé varios de los artículos que se publicaron sobre el tema.

Pensaba incorporarlos en los “Enlaces de ayer y hoy” del domingo, pero como era un buen grupo y además quería añadir mi opinión, he decidido colocarlos en esta entrada aparte que se podría considerar como un complemento a la última de edición de “Enlaces…”.

Antes de decir nada, voy a con ellos siguiendo con el mismo formato de los domingos: enlace + cita extraída del original. Debo indicar que tiene un orden más o menos cronológico (más o menos, insisto) y que es posible que haya habido muchos más. Pero no me puesto a buscar, sino que estos han sido los que me han ido llegando sobre el tema.

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¿Hay que leerlos todos? Si te apetece, pues sí. Pero creo que mis reflexiones posteriores se pueden entender sin hacerlo. Sin embargo, creo que se trata de un contenido interesante y te animo a que les des un vistazo.

Which is their right, of course, but that means that the ad tactics on every other site have to get ever more aggressive, because search traffic is harder to earn with good content. And even more germane to my headline, it means that content publishers are moving toward social and viral traffic, because they can no longer count on search to work for them. It’s this addiction to social that makes the web dumber. If you want tonnage, lower your standards.

Publishers are relying more on social traffic not because Google’s squeezing them out, but because that’s where everyone went. The dominance of mobile usage, social networks, and YouTube, plus attention-competition from apps, are the real problems for web publishers and blog writers.

Multiply that across the blogosphere, and I think you’ll see why I’m so worried. It’s not just that we’re losing independent voices; if the majors are seeing similar drops in traffic then they’re going to have to cut back on staff, which means fewer voices on those sites, or they’re going to have to write the stuff which gets page views.

The social aspects of Medium are impressive. By following a writer and recommending his or her work, it’s possible to come here solely as a reader who spreads good writing. In my short experience, it has been my longer, more in-depth work that gets noticed.

En cualquier caso, para mí, el gran problema no está en la “desaparición” de los blogs, o mejor dicho de la “filosofía” o cultura blogger, que nunca sucederá realmente, sino en el monopolio de plataformas centralizadas.

While Medium thrives, the yearly “is blogging dead?” meme goes into another round. And while even this time the answer has to be a clear “no”, which anyone who actually reads blogs will realize, there is a risk that blogging in the sense of a democratic, decentralized publishing system, might die out for real.

To complete the headline of this article: The future of blogging is a more varied, device- and use-case-optimized approach to individual content creation and distribution.

En base a todo lo leído en estos artículos, me han surgido una serie de reflexiones un tanto deslavazadas ya que tienen un hilo conductor no muy claro entre ellas. Sin embargo, quería dejarlas aquí tal vez para volver en algún momento sobre ellas y también para hacer mi aporte sobre el tema.


Primero que todo: ¿de qué hablamos cuando hablamos de blogs? O por lo menos, al hablar ahora.

En la discusión mencionada antes, cuando hablamos de blogs hablamos de sitios web generalmente gestionados por una o muy pocas personas, que publican contenido usando un lenguaje informal (casi siempre) de manera periódica, centrado en muchas ocasiones en unos pocos temas (aunque el tema sea “lo que le interesa al autor”). Quedan fuera de la discusión cosas como blogs institucionales o publicaciones web gestionadas por empresas medianas o grandes. Aquí la clave está en “pequeño”. Y es que un blog se define también por quien está detrás de él.

Por lo menos, es desde este punto desde donde parto yo.


Los tiempos en los que podías construir tu blog y aspirar a generar negocio en torno a él han cambiado. ¿Han pasado? No lo creo. Sigue siendo posible, solo que ahora es mucho más difícil que antes. Ya no es solo la competencia con cualquier cosa que atraiga la atención del usuario, sino la brutal cantidad de contenido que se genera constantemente.

Los que llevan más tiempo en esto siguen teniendo más ventaja que los nuevos, aunque solo sea porque tienen más contenido indexado en Google. Pero es inevitable que el desembarco (u optimización) de medios tradicionales que se ha venido produciendo en los últimos años afecte de alguna manera.

La web (e Internet en general) ha sido siempre una réplica del mundo físico. Era cuestión de tiempo que los grandes medios expandiesen su presencia en la red y dominasen. Pero a diferencia del mundo físico, en el mundo virtual tienes mayores facilidades para mantener tu presencia debido al bajo coste que exige.

Y todo eso sin contar con los nuevos actores nativos que han aparecido y que tienen detrás viejas o nuevas empresas pero cuya importancia reside en el músculo financiero de que disponen.

Es decir, que estamos en la situación de siempre: pequeños contra grandes.


A Marco Arment le preocupa la pérdida de voces independientes por culpa de la falta de alcance causada por el crecimiento de la competencia gracias a sus tácticas y, yo añado, músculo financiero.

Lo que me gusta es lo que dice al final:

If we want it to get better, we need to start pushing back against the trend, modernizing blogs, and building what we want to come next.

En uno de los artículos que he citado se menciona a Medium como una posible solución. No creo que sea LA solución, pero sí una de ellas. Pero no puede quedarse ahí. Hace falta la aparición de un elemento con un poder disruptivo como mínimo del que tuvo Google Reader en su momento (sí, Reader, no los lectores de feeds en general) para que la situación cambie aunque sea un poquito.

Eso por el lado técnico. Por otro lado, tenemos la escalada de sensacionalismo que estamos viviendo. Tácticas como el clickbait o los listicles, que han crecido como hongos después de la lluvia ante una competencia feroz, están ahogando contenido de verdadero interés. O al menos, esa es la tesis.

¿Seguro?

Sí, quizá se esté ahogando otros contenidos más interesantes pero… ¿hubiese llegado al público que le interesa dicho contenido? Yo creo que no.

A raíz de la popularización de la web, de unos años para acá hay mucha más audiencia potencial disponible. Pero sospecho que gran parte de esa audiencia nunca podría ser tuya (tuya, mía… de blogs pequeños, vamos). Es audiencia que acude a la red en busca de simple entretenimiento y que si quiere información más “dura”, acude a los medios tradicionales que ahora ya están en la web. Es una audiencia que nunca te hubiese hecho caso porque no estás bajo el amparo de una cabecera conocida. Creo que esa audiencia es bastante grande y que la disposición hacia contenido de fuentes “nuevas” es bastante pequeña.

El problema entonces es para quien se están ahogando esos contenidos. A partir de ahí es cuando podemos ponernos a buscar una solución. Pero esta pasa también, en gran medida, por los usuarios.

Antes de entrar en el tema de la responsabilidad con las fuentes, creo que una de las soluciones por parte de los bloggers se puede resumir en lo que yo conocí como el título de un disco: Bigger, Better, Faster, More!

Hoy día, para que un blog independiente alcance un cierto grado de éxito (reconocimiento, reputación y visitas) debe convertirse en un rayo láser que apunte a aquello en lo que quiere destacar:

¿Quieres dar noticias? Tienes que darlas lo antes posible, más rápido que nadie.

¿Quieres hacer análisis u opinión? Tienes que profundizar más que nadie.

¿Quieres ser didáctico? Tienes que explicar mejor que nadie. Y también con más detalle que nadie.

Conseguir el “más que nadie” en cualquier tema siempre es poco menos que imposible. Sin embargo, lo que sí es factible es elevar el nivel: empezar con un simple “más que antes” y continuar creciendo a partir de ahí. No es fácil, pero es lo único que se me ocurre al margen de la aparición de nuevas herramientas.


Ahora sí, vayamos con lo de la responsabilidad con las fuentes.

Tenemos el timeline que nos merecemos. Al menos, en su mayoría. Hay una parte que escapa a nuestro control, por supuesto. Sobre todo en el caso de Facebook. En Twitter, la falta de control viene más por aquello que deciden publicar aquellos a los que seguimos (dejando a un lado cuentas de publicaciones, por supuesto, a las que seguimos porque sabemos que tipo de material van a publicar).

Si te dedicas a hacer clic en todo clickbait con el que te cruces, ya sabes que es lo que te encontrarás en Facebook. Si sigues a alguien que no hace más que publicar frases “motivacionales”, te puedes imaginar con que te encontrarás al entrar en Twitter.

Y si solo usas Facebook y Twitter como canales de información, ten claro lo poco que podrás afinarlos. Y atente a las consecuencias.

No me acuerdo donde lo leí, pero me gustó cierto punto de vista que dice que no te puedes quejar de lo que ves en Facebook si tú no haces un mínimo esfuerzo por tratar de moldearlo a tu gusto. Nunca lo conseguirás al cien por cien, pero al menos entonces tus quejas estarán justificadas por la parte que no está en control tuyo. Y lo principal: tendrás un timeline un poco mejor que el anterior. Y quien dice Facebook, dice Twitter o Google+. O lo que sea que use.

Es decir, que parte del problema también está en el usuario. Ahí, como generadores de contenido, poco podemos hacer. Como mucho, tratar de evangelizar para que cada uno se responsabilice de sus fuentes. Y claro, predicar con el ejemplo: afinar nuestras fuentes y divulgar especialmente (que no únicamente) aquel contenido que consideramos valioso y que no va a tener mucha difusión.


Para terminar, abordemos el tema Medium.

En los artículos que me han llegado, Medium forma parte de la discusión de una manera u otra. No estoy seguro de que su presencia haya alterado el ecosistema de publicaciones tanto como quieren hacer creer. Afectar, ha afectado. Como lo hizo Twitter o como lo hizo Facebook, pero a menor escala.

Su aparición y éxito si acaso ha reavivado una discusión que se remonta al momento de eclosión de los servicios de blogging: ¿mejor plataforma propia o plataforma ajena? ¿Hosting propio o gratuito? Solo que ahora añade un factor más: el alcance, la difusión.

Medium está funcionando muy bien para dar visibilidad a contenidos que antes hubieran quedado ocultos para mucha gente. Esto está llevando a muchos autores a decantarse por incrementar su presencia en Medium (es decir, publicar más) en detrimento de usar su propia plataforma. O sea, que la pregunta ahora se transforma en ¿usar plataforma propia y currarte tú la difusión desde cero o usar una ajena y llegar a más gente por defecto?

Por suerte, Medium es una plataforma versátil y puede servir como algo intermedio. Mi relación con ella es la siguiente:

  • Como lector, Medium es un complemento a mi lector de feeds y a mis cuentas en redes sociales a la hora de consumir contenido.

  • Como generador de contenido, Medium también es un complemento: publico con la regularidad que quiero y puedo en mi sitio y los mejores artículos (subjetivamente, claro) los republicó en Medium por medio de su función de importar.

Recurrir a un servicio de terceros como Medium (o Blogger, o WordPress.com) siempre es renunciar una parte de control sobre tu contenido, aunque sea tan sólo a la manera en la que lo muestras. Para algunas personas, esa renuncia es asumible; para otras, no. Y a veces, incluso depende del momento.

Por lo tanto, creo que la presencia de Medium en el ecosistema bloguero tiene más componentes positivos que negativos. Me parece un complemento más, tal y como lo son Facebook y Twitter. Incluso mejor que ellos. Además, puede ayudar a sortear el apabullamiento que los grandes medios ejercen sobre los pequeños o personales.


Y hasta aquí mis ideas con el tema. Sí, están un poco deslavazadas, como decía al principio. E incluso creo que se dispersan un poco a partir del tema principal, pero no dejan de tener relación con él.

Es cierto que la temática no deja de ser una versión de “¡los blogs han muerto!”, pero me parece que tiene bastante interés para examinar cual es el futuro de esta forma de comunicación y, sobre todo, cuales son los pasos que debemos seguir para sobrevivir cada uno en la web en función de sus necesidades u objetivos.

IMAGEN: Dave Meier


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