De nuevo, un pelín tarde sobre el horario previsto (ahora por problemas técnicos), pero al menos esta vez no me he ido a otro día para publicar la recopilación semanal de lecturas interesantes que me he ido encontrando por la web. Así que, sin más preámbulos, aquí van un puñado de artículos a los que vale la pena dedicarles un poco de tiempo.

  • Las 10 cosas que le pido a un ebook (Gabriella Campbell | Lektu). En Lektu parece que se están poniendo las pilas con su blog, o eso parece a tenor de la colaboración de Gabriella por allí. Por cierto, se trata de una lectura indispensable sobre todo para autores “Juan Palomo” en el terreno digital, aunque sea como check list.

Nadie se salva y fallos se cuelan siempre. Yo también creo y corrijo e-books, y meto (y meteré) la pata, como todo el mundo. Pero por ahora me limitaré a contaros lo gordo: lo que hace que yo, como consumidora, huya corriendo de un libro electrónico si no presenta estas propiedades, sea autoeditado, publicado por una gran editorial o producido por ositos polares en una fábrica nevada que ha caído en un agujero transdimensional en el Polo Norte (aunque creo que le pondría menos pegas a ese último). Estoy segura de que me habré dejado cosas importantes fuera, y de que vosotros tendréis, por vuestro lado, vuestras propias exigencias particulares. Para eso está la sección de comentarios: para que las compartáis y opinéis al respecto.

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¡Es que lee cosas que no son útiles! ¡Y luego, en vez de calentarle la comida a su hermano, que viene de jugar fut con sus amigos, le dice que si él no tiene manos y se encierra a seguir leyendo! ¡Y además, lee cosas que no son para su edad, cosas que le enseñan a ser respondona, a estarnos cuestionando en todo a su papá y a mí!

Part of the problem is that the authors most vocal on social media are those that have already seen self-publishing success. They got in early, made names for themselves through talent, hard-work and persistence, and are happy to spread the gospel of the new self-publishing utopia. They are telling the truth, from their perspective, but for the vast majority of authors the picture is very different. This doesn’t mean it’s impossible to find success with your debut novel, just that it’s rare – and with changes in the market, becoming ever more so.

Hemos firmado un contrato con Google, Facebook o Twitter (entre otras muchas empresas) del que no conocemos los detalles. El principal motivo es la pereza, pero no el único: ¿habríamos entendido algo si nos hubiéramos detenido a leerlos? Te proponemos algunas herramientas que traducen su contenido para salvaguardar tus derechos. La próxima vez no tendrás excusa.

No todas las normas lingüísticas que se establecen tienen igual aceptación: algunas novedades no acaban de ser bien entendidas por los hablantes y otras veces, sean nuevas o no, generan rechazo y hasta una oposición declarada. Hemos seleccionado para esta lista algunos de estos casos. Solo el tiempo nos dirá qué será de ellos.

Desgraciadamente, no siempre son tan insulsas las falsedades, ni todos rectifican. Medios que matan a protagonistas de la actualidad, publican fotos falsas de presidentes moribundos en el quirófano o imprimen diarios con necrológicas imaginarias. No solo se trata de fichajes de futbolistas, son informaciones de todo orden que nunca fueron contrastadas. Un defecto, por supuesto, nada nuevo, pero ahora con los estoroides de las redes sociales.

¿He dicho el 50 %? perdona, quería decir el 100 %… Vale, he de admitir que está muy bien eso de cobrar el 50 % cuando se trata de diseño, y sólo tardé dos años en darme cuenta de ello, pero… al final, cuando un cliente me pedía algo de impresión yo tenía que pagar en la mayoría de las ocasiones a la imprenta por anticipado el 100 % del trabajo y luego, tener que esperar no-sé-cuántos-días a cobrar el 50 % restante de mi cliente. Esa situación me daba un poco de angustia, bajón, y falta de liquidez.

«Es algo que me preocupa mucho», me reconoció Cerf. «En cierta medida, ya lo estamos viviendo. Ya no podemos abrir los documentos o presentaciones creados en formatos viejos con la versión más reciente de nuestro software, porque la compatibilidad con sistemas y aplicaciones anticuados no está garantizada», explicó.

En vez de preocuparse por analizar los motivos de este lento crecimiento, así como por tomar decisiones estratégicas para fomentar una demanda de contenidos digitales, se respira en el sector una cierta sensación de satisfacción por una supuesta guerra ganada contra lo digital. Declaraciones como “el libro en papel se resiste a ser sustituido por el electrónico” o “nuestra cultura es diferente a la anglosajona y por eso no leemos en pantallas” indican un alto grado de distanciamiento con la transformación que está teniendo lugar en nuestra sociedad.

Cuenta cómo mucha gente ve la decisión de Tran como un error, incluidos gerentes de empresas de marketing (obvio, ¿no?). Sin embargo, continúa recabando la opinión de Tran (cuya fábrica ahora ocupa más de 60.000 metros cuadrados). «No veo el error en no registrar la marca, no es una oportunidad perdida».


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