Enlaces de ayer y hoy

Enlaces de ayer y hoy (edición nº 32) 1


Con un poco de retraso sobre la fecha y hora habitual, aquí está la destilación de lo que he leído a lo largo de la semana. Lo cierto es que dado que se me pasó el día en el que normalmente la publico, estaba a punto de dejar este puñado de enlaces para la semana que viene. Pero al final he optado por lo no tirar la toalla, que si no luego se hace difícil cogerla del suelo de nuevo. Así que, aunque sea lunes y tarde, aquí van los enlaces que tocan:

  • Y empiezo recomendando ver más que leer los dos posts de Pepo Pérez con las fotos que tomó en el Festival de Angoulême de las exposiciones dedicadas a Jack Kirby y a Bill Watterson. De la primera es que proviene la siguiente fotografía:

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Las TIC, las telecomunicaciones inalámbricas y la tecnología de Internet se usan cada vez más para organizar y gestionar la información. Resultan tan valiosas como la miel de la olla común de las tribus de cazadores-recolectores. Tan pertinente como un puente sin peaje (o como mil millones de puentes, pues el espectro electromagnético y las tecnologías para emplearlo permiten un número de conexiones inimaginable). Todo ello a un coste marginal próximo a cero, tan barato que podrá ser gratuito en el sentido de que es gratuito el parking de unos grandes almacenes (el precio del parking es bajo y se sufraga subiendo de forma casi imperceptible el precio de los productos que se venden).

Llevamos a un pirata informático a un café. En veinte minutos averiguó dónde nacieron los demás, a qué universidades asistieron y las últimas cinco cosas que buscaron en Google.

It’s by far the most common question we hear. “When is the best time to publish on Medium?” (That is, in order to maximize total time spent reading, which is our focus at Medium.) Now we have an answer: It just doesn’t matter. At all.

Internet ha traído consigo una serie de ventajas y mejoras para tod@s, de las que hoy destaco una: la asincronidad. No es que internet tenga su exclusiva. Hay asincronismo en la comunicación humana desde que un homínido dejó su primera seña en un bosque para que otro la interpretara cuando la viera. Lo que hoy quiero referirme es, en el contexto de nuestra compleja sociedad actual, qué subinformación interpretamos cuando recibimos una pieza comunicativa concreta, fijándonos en el momento (la hora) que fue enviado. En el caso que quiero fijarme hoy: el email.

Con el tiempo, la búsqueda de mensajes que hemos (o alguien ha) publicado en las redes sociales es algo que cada vez se necesita más. Y lo cierto es que hay herramientas, desconocidas para muchos, que facilitan estas búsquedas tanto en Facebook como en Twitter. Veamos algunos consejos que las aprovechan sin que necesitemos ser expertos.

«La estrategia fue un gran éxito, y alguien de Facebook se puso en contacto con nosotros», recuerda Hauber. Exigía que suavizaran el mensaje. Poco después, la red social añadió una línea a sus políticas para prohibir cualquier tipo de chantaje emocional por parte de los desarrolladores.

Entre los trolls que se encuentra Noemi hay gente motivada por sus propias opiniones e intereses, pero también robots que responden a palabras clave, trolls contratados para «operaciones en negro» y los típicos tipos aburridos que buscan atención. Noemi mostró una diapositiva con los insultos que recibe: activista de salón, lavacerebros, atontamadres.

Hace poco encontré, a través del tumblr de Austin Kleon, un texto de la artista Keri Smith llamado How to Feel Miserable as an Artist. Aunque la traducción sería algo así como Cómo deprimirse si eres artista, la propia Keri explica que más bien es lo que no deberíamos hacer bajo ningún concepto. Aunque ella habla de los artistas en general, yo creo que se aplica muy bien a la escritura en particular. Le pedí permiso para traducirlo y me lo concedió. Así que si os veis reflejados en alguno de estos puntos, ya sabéis: subrayadlos con tinta roja (no en la pantalla, claro, a ver si luego no lo vais a poder limpiar) y dejad de hacerlo, ya, de inmediato.

El hecho de que sean herramientas tan sencillas de instalar y configurar ha causado que su popularidad se incremente notablemente en los últimos tiempos. Según un estudio que publicaba Adobe el septiembre pasado, casi el 5% de los usuarios de Internet los utilizan, es decir, casi 144 millones de usuarios mensuales. Esta cifra se ha duplicado respecto a 2013.

En fotografía hay muchas formas de explicar historias, tantas como fotógrafos y fotógrafas empuñando sus cámaras, pero de todas ellas, los robados son los que mejor permiten captar la esencia del instante que sucede ante nuestra mirada.

Sin embargo, es absolutamente habitual en Informática y otras carreras técnicas. Los trabajos se tienen que enviar por correo electrónico (a veces, usando el correo electrónico institucional prestado por alguna multinacional) usando el formato del procesador de texto Parole 4.0. Los programas se tienen que entregar en la versión 14.25.3 del compilador de K++, que como todo el mundo sabe es la que mejor funciona. El procesamiento de imágenes se tiene que hacer con el SelfieStore 13.5 versión estudiante que sólo funciona durante tres horas y en años bisiestos, pero, bueno, ya sabéis donde encontrarla, y si no yo os dejo el CD aquí encima de la mesa y parto para el cuarto de baño donde estaré mucho rato, ya sabéis, la próstata.

To prove their claims, the Anonymous whistleblower points to Flickr and Instagram accounts with detailed scans of the memo, a Dropbox with 50 state-separated CSV files with election outcomes for each, and, finally, a Twitter account that details the electoral results for every state, the outcome of several key Senate and House races, and a final electoral tally.

Durante muchos años, Internet fue la última muestra de honestidad de Rusia. Pero esto ya no es así. Durante los últimos tres años, un ejército de medios de comunicación desplegado por el Kremlin ha atacado a lo que una vez fue un baluarte para la gente que buscaba una “Rusia sin Putin”.

  • Santiago Eximeno empieza un nuevo proyecto en la red: Kreemon. En él, según sus propias palabras hablará “de los pasos que sigo para crear una obra, de mi metodología de trabajo, de las herramientas que utilizo, de las características esenciales que yo considero que debe tener un creador, de técnicas, de método, de trabajo, de hábito, de todo aquello que considere interesante compartir para otros que, como yo, disfruten creando”. Y para muestra, un botón, el del primer post: Diversificar:

Cada proyecto te pide su propio tiempo, pero no siempre te apetece sumergirte en él. Es en esos momentos de pereza, o cuando quieres tomar cierta distancia con ese trabajo en concreto, cuando la diversificación te ayuda a no quedarte de brazos cruzados. Al tener en marcha un puñado de iniciativas en paralelo siempre puedes dedicarle ese tiempo creativo diario (otro día hablaremos del hábito y la persistencia) que has reservado a aquel que más te motive.

Cuando pensamos en una biblioteca, imaginamos un lugar silencioso y lleno de libros esperando a los lectores, los cuales necesitan cumplir estrictamente las normas para poder leerlos: no hacer ruidos en la sala de lectura y devolver los libros prestados en el plazo convenido. Pero algunos brasileños están usando la creatividad y sus propias manos para transformar bicicletas, carritos de la compra, neveras y otros objetos en bibliotecas, y así, incentivar la lectura en locales donde las bibliotecas públicas no llegan.

El contraste entre lo serio y lo humorístico siempre ha dado fuerza a lo humorístico, como bien saben los maestros del género (de ahí la célebre cara de palo de Buster Keaton o el impasible porte de Eugenio Jofra), pero no creo que el contraste entre lo serio y lo humorístico sea suficiente para explicar la fuerza de los chistes de El libro del español correcto. Quizá también habría que valorar su potencial evocador, que no era moco de pavo. Eran chistes que quizá no arrancaban grandes carcajadas de buenas a primeras, pero tenían la fuerza de una madeleine proustiana que, aún estando ligeramente reseca, mojada en un tazón de Colacao hacía revivir dentro de nosotros dulzonas sensaciones enterradas desde los tiempos de la EGB, las canicas, las peonzas y las colecciones de cromos.

Ahora parece que la idea del librojuego ha vuelto para quedarse. Además, con las nuevas tecnologías y la influencia de ese gran vehículo narrativo que es el videojuego, tenemos otras variantes aún más interactivas. Así que he querido entrevistar a tres autores, para que nos hablen de tres tipos de librojuego muy diferentes. Por supuesto hay más, y con esto apenas arañamos la superficie, pero como sabéis que soy una cotilla y me encanta husmear en el proceso de trabajo de los escritores, aquí os traigo tres muestras de lo más interesantes.


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