Juan García se marcó un artículo de esos que dejan caer una pieza en tu Tetris mental que consigue que una línea en la que estabas atascado hace tiempo desaparezca por fin.

En ese texto, Juan disecciona un artículo publicado en Quartz. Y aunque tiene muchas reflexiones interesantes, me quedo con lo que dice en la parte final:

La promesa de la web 2.0 era que el protagonista íbamos a ser nosotros. Ya no era necesario tener grandes conocimientos de desarrollo web: tener un espacio propio en la red para gritar nuestras ideas al mundo se volvió tremendamente sencillo. Llegó la revolución de los blogs y los colegios vieron que era bueno. Todos los chavales se tenían que hacer un blog o participar en uno para tal o cual asignatura. Lejos de la visión original de estas herramientas como voyeuristas o exhibicionistas muchos descubrimos en ellas la quintaesencia de la WWW.

Pero la revolución se acabó. La web 2.0 se convirtió más bien en “tú pones el contenido, nosotros nos llevamos la pasta” como decía mi amigo Hugo. El rankeo de contenidos sustituyó al RSS, el timeline y las notificaciones PUSH a Google Reader y la posibilidad preciosa y romántica de que un adolescente diera rienda suelta a toda su creatividad online se diluyó.

Para mí darle a un chaval de 15 años una web era como darle una guitarra: necesario. Pero no interesa. Hemos sido incapaces de convencer a los adolescentes de que tienen algo que merece la pena ser oído. De que sus aficiones tienen valor y que más fácil que construir una identidad digital privada es construir una pública y positiva.

Y la frase final que da la puntilla.

O enseñamos a las nuevas generaciones el potencial de la red para generar espacios propios o sino, cuando volvamos a la WWW, no habrá nadie allí.

Si algún día consigo hilvanar el discurso que tengo en mi cabeza sobre la situación de la web actual, abundaré sobre el tema. Mientras tanto, Juan me ayudó en mi Tetris personal y se lo agradezco.

IMAGEN: Victor Hanacek


0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *