El papel es el soporte de lo oficial y sentenciado. El texto es cosa seria y el texto publicado (aunque sea digitalmente) impresiona y coarta.

 

Miguel, en sus sueños de la razón.

 

Mis últimas clases han versado sobre algunos mitos y precauciones en Internet. Uno de los mitos que enumeraba era el de que todo lo publicado en la web es cierto, junto a otro que decía que todo lo publicado en la web es falso. Las dos afirmaciones categóricas, un mito. La razón de plantear el pensamiento crítico y la diversidad de fuentes fue porque he observado, al menos entre alumnos y conocidos del mundo físico, un vaivén entre ambas posturas, entre la que menciona Miguel y la del más absoluto descreimiento de todo lo que procede de la red (a pesar de que la usen con asiduidad y hasta como referencia en ciertos temas). Y es que ante tal variedad de información que hay en la web, ante tantas y tantas fuentes que pueden ofrecer puntos de vista contradictorios entre sí, lo que me parece peor es seguir aferrado a cánones absolutistas de veracidad o falsedad.

 

Desde dentro de la web, en muchas ocasiones uno puede perder la perspectiva. En los últimos meses, varias personas me han dicho algo que me ha dejado perplejo: “Es que Wikipedia no es fiable porque la puede editar cualquiera”. Mi primera reacción fue de la del que está “dentro” (o sea, que sabe como funcionan estos rollos colaborativos): indignación, ¡blasfemia! ¿Pero como no puede ser fiable si la fuente de su fiabilidad es precisamente que cualquiera la puede editar? Salte desde “dentro”, desde el que sabe que no se puede decir una burrada exagerada en Wikipedia porque se pillan con relativa velocidad (aunque es más posible que se escapen burraditas).

 

Luego, me paré a pensar. Necesitaba argumentar y conseguí dar con una forma más o menos breve para explicar el funcionamiento de la Wikipedia y, de paso, hablar un poco de las wikis. En cuanto a los alumnos, pues por algo son alumnos y tienen que aprender, ¿no? Pero algo me enseñaron ellos: como se ve el mundo desde “fuera”.

 

Y desde “fuera” aún se tiene la impresión de que el texto (impreso o digital) es una referencia incontrovertible. Una vez, durante una clase, una alumna me argumentó que x cosa era cierta porque lo ponía en un libro. Sostenía la veracidad de x afirmación no en la reputación o bagaje del autor sino en su existencia material en papel. Si “está escrito”, es que es verdad. Caramba, nos han enseñado así. De hecho, se sigue enseñando así.

 

Pero resulta que nunca ha sido así. El papel nunca ha sido garantía de nada, excepto de que había alguien detrás capaz de poner dinero para que se pudiera imprimir lo que en él se decía. En lo que se refiere a “las cosas del mundo, no creo en verdades absolutas. A lo más, temporales, porque es muy difícil acceder a todos los datos y a todas las evidencias y en muchos casos necesitamos tomar una postura basados en un número limitado de ellos. Antes, la única referencia de la que disponíamos era el papel. Luego, fue el sonido y la imagen, sí, pero el papel, el texto, ha tenido siempre una posición privilegiada por su supuesta resistencia al tiempo (mucha información repetida en muchos soportes).

 

La web nos plantea un desafío, un cambio de paradigma: los textos son debatibles, son discutibles, deben ser ponderados y examinados con espíritu crítico, no engullidos como nos han acostumbrado a hacer con los contenidos de la televisión y hasta de la radio. Creo que esa es una de las enseñanzas que se pueden extraer de Internet y que hace aún más grave la existencia de la brecha digital, la cual se hace cada vez más grande: los que van delante están cada vez más lejos de los que van atrás, y estos están en inferioridad de condiciones para enfrentarse no solo a los nuevos retos que se plantean, sino hasta a los viejos y clásicos. La web es el punto de partida para comenzar a ensanchar la mirada que tenemos sobre “las cosas del mundo” y sobre las cosas de nuestros pequeños mundos. Hay gente que está “fuera” y cada vez le queda más lejos la entrada, y no hablo solo de un computador y una conexión a Internet, sino de la interacción con la red y la razón de la misma. Los que estamos “dentro” debemos ayudar a entrar a los que están “fuera”, pero sin prepotencia, sin presunción, sin un afán de quedar como salvadores. Simplemente por ayudar.


1 comentario

mkl · enero 11, 2009 a las 1:17 pm

Una de las razones por la que lo escrito va perdiendo ese aura de sagrada palabra intocable es por la cantidad de lo que se escribe actualmente. Creo que tú comentabas que probablemente nuca se ha producido tanto texto escrito como ahora; y la abundancia le quita prestigio al producto.

Ahora, leer mucho, no es tener una inmensa biblioteca sino leer de todo y, especialmente, en dosis mucho menores que un capítulo de un libro.

Probablemente sea el leer mucho y en esas dosis y frecuencias que nos proporciona la red lo que «entrene» para saltar esa brecha, para poder usar los textos sin necesidad de preguntarte si son fiables o no en términos absolutos; para poder filtrar y decidir no qué es lo fiable o no, sino qué es útil o no, que de eso es de lo que se trata desde siempre, ¿no?

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