Swing, sin embargo, no empezó por donde debía. No miró a su alrededor, vio y aprendió y después dijo: «Así es la gente, ¿qué hacemos con ello?». No, lo que hizo fue sentarse y pensar: «Así debería ser la gente, ¿cómo la cambiamos?». Y ese pensamiento no estaba mal para un sacerdote, pero sí para un poli, y la forma paciente y pedante de operar de Swing había puesto el trabajo policial patas arriba.

Terry Pratchett en Ronda de noche
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