cincoLlevo dándole vueltas desde hace un buen rato a como comenzar esta entrada. Tras varios intentos infructuosos, y ante el riesgo de que se me desgaste la tecla de «Borrar», simplemente doy un paso adelante y hala, que sea lo que sea.

Y es que ese «sea lo que sea» sin duda ha sido el lema tácito de este blog durante los cinco años de existencia que se cumplen hoy. Nunca he tenido claro hacia donde iba y hoy, con mucha más experiencia, sigo sin saberlo.

Como tantos, me dejé arrastrar por el oleaje de las redes sociales y, en lo tocante a este blog (y por lo tanto, a mi exposición pública más personal), me fui abandonando a ellas. Poco a poco, fui escribiendo cada vez menos por aquí, a pesar de aparecer de vez en cuando con bienintencionados intentos retomarlo, victimistas lamentos por no hacerlo o tan sólo señalando algunas actividades que realizaba.

Sin embargo, algo había en las redes sociales que no me terminaba de convencer. De hecho, lo sigue habiendo. Si no, estaría escribiendo estas líneas en Twitter o en Google+. Creo que era y es la percepción de fugacidad.

Da igual que esa fugacidad sea cierta o no (que lo es). Da igual que Google+ permita que eches un vistazo a todas las «publicaciones» y que construyas allí un simulacro de blog (con Facebook no me meto, que directamente no me siento cómodo allí). Lo importante es la percepción de fugacidad, el sentirse un guijarro en mitad de un río caudaloso o una barquichuela en mitad de un furioso océano. Y no sólo eso: también está la sensación de que tus palabras flotan a la deriva, de disparar al azar, de estar en mitad de la calle hablando con los ojos cerrados.

Sensaciones. Percepciones. Subjetividades varias, cada una a juego del que las enuncia pero con su carga de verdad.

Me gustan las consabidas redes. Me gusta compartir enlaces por Twitter y hacer comentarios extemporáneos por allí; me gusta publicar vídeos de YouTube en Google+ e incluso hacer pequeñas reflexiones y comentarios; e incluso me gusta, sobre todo, dejar algún que otro comentario en una actualización de Facebook que me haya llamado la atención. Sí, me gusta, igual que me gusta hablar sobre lo divino y lo humano en un bar.

Pero uno no pasa la mayor parte de su tiempo en un bar. Si lo hace, o es camarero, o es el dueño, o tal vez debería hacérselo mirar.

Por eso he decidido volver al blog: porque en la calle hace mucho frío y en el bar hay mucho ruido. He dicho más arriba que nunca supe hacia donde iba este blog. Pero, al igual que entonces, hoy también sé que debe existir. Que necesito que exista. Aunque ni siquiera sepa por qué.

Eso no significa que no siga pasándome por donde me pasaba anteriormente, sino que ahora me pasaré mucho más por aquí. Significa que de nuevo volveré a hablar de la trastienda de mis proyectos, volveré a hacer comentarios más o menos breves de cosas que me encuentre por ahí, compartiré ejercicios de reflexión sin rumbo alguno y otras muchas cosas que se me vayan ocurriendo.

Ahora es cuando viene la parte en la que me exonero del compromiso de periodicidad. Pero no. Al principio va a ser duro, lo sé, pero mi objetivo es dejarme caer por aquí como mínimo tres veces por semana; como máximo, todas las que haga falta. Y no por incrementar lectores. Ni siquiera por el respeto debido a los que me mantenéis todavía en vuestros feeds (que se que estáis ahí, y perdonad la franqueza), sino por mí mismo. Es algo que necesito hacer.

«Todo esta dicho» fue mi primera casa en la web. Alquilada, cierto, pero no ha dejado de ser mi casa. He pasado mucho tiempo fuera, pero ahora toca quitar las telarañas, barrer un poco y adecentarlo.

Vosotros decidís si me acompañáis mientras lo hago.

Categorías: Varios

5 comentarios

Andrés Rodríguez · enero 16, 2012 a las 5:10 am

bueno saber como para visitar más seguido estos barrios…

Yoriento · enero 16, 2012 a las 6:10 pm

Felicidades, friend. Los años que pasan a algunos les recuerda que el tiempo pasa, a otros que sabemos pasarlo bien. Un abrazo.

Yoriento · enero 16, 2012 a las 6:11 pm

… odio los sistemas antispam en comentarios.

Iván Lasso · enero 18, 2012 a las 3:23 am

@Andrés: Un gusto que te pases por aquí 🙂

@Yoriento Muchas gracias, mi querido amigo. Me uno al grupo de pasarlo bien 😀

Carlos · febrero 7, 2012 a las 4:18 am

¡¡ Qué chévere profe !! Éste sitio me permite seguir teniendo noticias suyas. Siga así con todos sus proyectos, en especial Todo Está Dicho que sí nos resulta bastante agradable a los visitantes recurrentes.
¡Saludotes je!

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