Las yemas de los dedos le pican y bulle en su interior el ansia de decir algo, sin tener muy claro el qué.

No importa.

Lo que importa es decir algo, lo que sea, incluso aunque sea de otros (pero siempre sin olvidar la cita correspondiente). Solo quiere pegar un grito en la abarrotada autopista de la información para ver si alguien vuelve la cabeza. Solo quiere demostrarse a sí mismo que sigue ahí.

Entra a la interfaz de WordPress y crea una nueva entrada.

Entonces, se detienes.

Mira su selección de citas. ¿Cuál escoger?

¿Esta?

No.

¿Por qué?

Porque… no.

¿Y esta?

Uhmm… sí. No. Tampoco.

Entra al blog de otro que también coloca citas continuamente. Lo mira.

Está en una plataforma gratuita. Ni siquiera tiene su propio dominio. Eso no es malo de por sí y tiene argumentos para defenderlo, pero por dentro se quiere sentir un poco superior sin conseguirlo.

El diseño es una plantilla que se quedó antigua hace varios años. Su blog tiene un aspecto más moderno y resulta más usable.

Pero no importa todas las virtudes que tenga: es una basura en comparación con ese otro blog, el de la plataforma gratuita, el de la plantilla obsoleta. Y tampoco importaría que se dejase llevar por un frenesí desesperado para clonar ese diseño obsoleto. Incluso si replicase ese blog, incluso si cada menú y cada etiqueta, cada punto y cada coma y cada letra estuviesen colocados en el mismo sitio, jamás sería igual de bueno.

Porque no importa donde mires, cualquiera es mejor que él. Cualquier cosa que otro haga será mejor que cualquier cosa que él haga. Es algo que siente por debajo de todas las frases de autoayuda que se ha empeñado en cargar en su mente como si fuese Neo antes de entrar en Matrix.

En otras cosas, está seguro de que supera a los demás. Y quizá hasta con ventaja. En muchas cosas, seguro. Pero no en las que le importan.

Se ha jurado a sí mismo que dejará de compararse con cualquiera, pero algo de él se activa automáticamente. Y lo hace.

Entonces, cierra la pestaña de WordPress y entra a Facebook.

Desciende.

Y desciende más.

Y desciende más…

Imagen: Tom Sodoge en Unsplash

Categorías: Apuntes

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