¿Ahora o nunca? O «si no tengo todo, no hago nada»

¿Ahora o nunca? O «si no tengo todo, no hago nada»


A la hora de iniciar un proyecto de cualquier tipo, ya sea crear una empresa o escribir un libro, uno de los consejos más repetidos es no dedicarse a tiempo completo a ello, sino comenzar durante el tiempo libre que deja el trabajo «normal». Que fácil es decirlo, ¿no?

Entre las muchas dificultades que surgen al utilizar este método, están las que nos provocamos nosotros mismos. Y entre ellas, una muy concreta que a la que podemos llamar «Todo o nada»: o dispongo de todo el tiempo y de todos los recursos que necesito, o no hago nada.

Centrémonos por ahora en el recurso que mucha gente califica como el principal: el tiempo.

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Más que dificultad, el «todo o nada» es un serio obstáculo para progresar. Nos convencemos a nosotros mismos de que no disponemos del tiempo necesario para acometer las labores relacionadas con nuestro proyecto y, de esa forma, vamos difiriendo más y más la realización de los pasos que llevarán a su realización.

Y es que el tiempo es el elemento más utilizado como excusa: «O me pongo durante dos horas o nada, porque para 10 minutos…». Craso error. ¿Acaso no es mejor dedicar 10 minutos que no dedicar nada? Aunque sean 10 minutos, puedes concentrarte y reflexionar sobre un determinado enfoque de un plan de negocios o escribir cuatro líneas que hagan avanzar tu obra. Sin importar el tiempo que dediques, la mera acción de ponerte a ello hace que sientas que vas avanzando, aunque sea un poco. El tiempo es un recurso del que todos disponemos de una forma u otra y que resulta extremadamente maleable si ponemos empeño. Pero, curiosamente, es el recurso de cuya escasez suele quejarse más la gente.

En cualquier proyecto, siempre hay aspectos a los que podemos dedicarles una pequeña porción de nuestro tiempo. Obviamente, habrá tareas que necesiten de un periodo más largo o incluso puede ser que dependan de terceros. Pero en todo momento existen esos pequeños detalles a los que podemos dedicarles unos minutos de manera, aunque parezca en principio que nos hemos detenido, no es así: seguimos caminando.

Veamos unas pequeñas recomendaciones que te pueden ser de utilidad a la hora de evitar el síndrome del «Todo o nada», especialmente en lo relacionado con el tiempo:

Comprométete contigo mismo a dedicarle todos los días algo de tiempo a tu proyecto.
Se realista: evalúa cuánto tiempo le vas a dedicar en función del que dispones normalmente, no del que te gustaría disponer. Seguro que a lo largo del día dispones de un «espacio flexible», un periodo de tiempo variable del que puedes disponer con entera libertad. Aprovecha para encajar ahí el tiempo que vas a dedicarle.
No pienses que ese tiempo no es suficiente porque entonces nunca será suficiente. Piensa siempre que es mejor dedicar un poco de tiempo que ninguno.
-Durante ese tiempo, concéntrate todo lo posible en lo que tienes entre manos. No te dejes distraer por pensamientos intrusivos ni mucho menos por Internet. Si es necesario, desactiva la conexión.
Lleva un registro de tus progresos. La memoria es frágil, por lo que conviene refrescarla de vez en cuando. Utiliza, por ejemplo, un calendario y ve marcando los días en los que has dedicado tiempo a tu proyecto. Haz esa marca apenas finalices el periodo que has destinado diariamente.
-En lo personal, me ha servido de mucho la técnica Pomodoro. Ya hablé en otro momento sobre ella, pero por resumir ahora: se trata de dividir las tareas en periodos de 25 min. (pomodoros), con intervalos de 5 min. de descanso. 25 min. es una unidad de tiempo lo suficientemente amplia como para realizar una actividad completa y lo suficientemente pequeña para que pueda hacérsele un sitio en nuestra agenda diaria. Sin embargo, debes evaluar si se adapta a tus necesidades.
No esperes a una fecha concreta para iniciar: hazlo ahora.

¿Terminaste de leer? Bien. Entonces, ¿a qué esperas?

IMAGEN: Viktor Hanacek

Esta entrada se publicó por primera vez en el desaparecido blog ControlEfe, siendo luego rescatada en Mutatika, sitio también desaparecido, y puede haber sido editada para esta ocasión. Si quieres saber por qué vuelve a salir aquí, en esta otra entrada tienes la explicación.

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